jueves, 25 de abril de 2013

Ánforas bajo el mar

Un elemento de los más importantes en el mundo submarino de la arqueología es el ánfora. En Hispania, el papel del ánfora era muy importante: su uso como elemento transportador de salazones de pescado (que a su vez jugaban un importante papel en el comercio y la producción de la Península Ibérica) lo hace aparecer de manera abundante en los restos arqueológicos de los pecios. Este contenedor posee innumerables variaciones que permiten clasificarlo en distintos tipos, además de enmarcarlo cronológicamente. Para esto, los análisis físico-químicos son de vital importancia, ya que detallan con precisión muchos datos de los que no podemos disponer por fuentes meramente históricas.




Por un lado, estos estudios pretender resolver cuestiones relacionadas con la naturaleza cerámica del ánfora y, por otro, pretender abarcar también el baño interior de la pez que recubre todo el recipiente en su interior. Aquí explicamos tres de los análisis más utilizados e importantes, que, junto al estudio comparativo, permiten obtener los datos deseados.
  • Análisis de la textura de la pasta de cerámica por microscopía óptica: A partir de un pequeño fragmento del que se corta una lámina de 20 micrómetros para mejorar su translucidez, se observa y fotografía con un microscopio de luz polarizada la muestra, permitiéndonos identificar los distintos componentes de la cerámica (minerales y macrominerales), además de poder distinguir las características del proceso de moldeado y cocción. Con estos datos podremos delimitar un área geográfica específica en la Península.
  • Análisis semicuantitativo de composición mineralógica por difracción de rayos X: Con una lámpara de cobre se dispara un haz de luz monocromático de rayos X sobre una muestra en polvo con elementos de un mínimo de 2 micrómetros, y dependiendo del mineral que tengamos, esta luz se desviará con un ángulo de refracción mayor o menor (dependiendo de su espectro electromagnético). Esto permite generar un gráfico con los rayos refractados y así elaborar una lista detallada de los materiales encontrados.
  • Análisis de pez mediante cromatografía de gases: A partir de una disolución de la muestra sólida en cloroformo, y de su posterior metilación, los componentes de la muestra, ya separados se someten a un aumento de temperatura que les permitirá evaporarse. Para ello, se emplean unos filtros (columnas) que permiten que, junto al espectrómetro de masas y al cromatrófago, se separen los iones correspondientes a los diferentes componentes del material anfórico, gracias a las diferentes velocidades de evaporación y proporciones masa/carga. Así, se clasifican en función de su masa molecular en un gráfico informatizado.


Estos análisis son un ejemplo de la necesidad de las distintas ciencias colaborando para un mismo fin. No se tratan de técnicas de restauración y conservación propiamente, sino más bien del análisis de las piezas encontradas para poder dotarlas de un sentido histórico, lo que nos puede hacer reflexionar sobre el cuidado que se ha de tener, no solo en la extracción de las ánforas, sino en la posterior observación para su buena conservación, ya que todas estas técnicas implican una degradación de los materiales para su estudio, objetivo contrario al de la restauración y conservación.

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